La Planificación Turística de los Destinos Turísticos, en el sentido tradicional de su concepción tiene muchos detractores. El sólo hecho de su mención atrae comentarios vinculados a la rigidez, la intervención y la falta de dinamismo. Es, como dicen algunos, una camisa de fuerzas que limita la necesaria creatividad en la puesta en valor de los recursos. Un poco, esta afirmación viene dada porque se ha asociado con ser una función única de la Administración Pública en un ambiente que preconiza el libre mercado. Y es que las fórmulas tradicionales de "planificar" han tenido un enfoque lineal, rígido, poco transparente y en gran medida intervencionista. Se ha confundido la Planificación Turística con la necesaria Ordenación Territorial. En otra época, en España, se han lanzado iniciativas como los Planes de Dinamización Turística, o los de Excelencia, comandados por la Administración, que se han convertido en verdaderos concursos para ver que proyectos se lleva el bote al agua...
Impacto de la Web 2.0 en la Competitividad de Empresarial