A nada menos que un escalofriante 98 por ciento se elevaba ayer a media mañana el cálculo que los mercados hacían de las posibilidades de que Grecia tire la toalla y se declare en quiebra. Así lo aseguraba la influyente agencia de noticias Bloomberg . La rentabilidad que los inversores exigían al bono griego a diez años coqueteaba con el 25 por ciento, y se disparaban hasta alrededor del 75 por ciento los intereses para aceptar papel heleno a dos años. La única alternativa a la quiebra en la mente de los operadores parecía ser que Atenas se desgajará del euro y volviera al dracma. Ambos supuestos implican adentrarse en territorios inexplorados. ¿Quebrar o apearse del euro? Apearse del euro por voluntad propia o tras ser expulsado es una posibilidad que no contempla la legislación europea. Es un supuesto además rechazado sistemáticamente por el Banco Cen...
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