La deuda de las familias ha disminuido, alcanzando niveles de 2007. Es decir, las familias ahora deben menos de lo que debían en 2008. Además teniendo en cuenta la inflación que estamos sufriendo a pesar de la crisis económica se puede considerar que el efecto es mayor todavía. ¿Porqué está pasando esto?
Veámoslo de este modo, las familias están pagando sus deudas, poco a poco. Además la mayor parte de estas deudas están indexadas a un préstamo de tipo francés, que se amortiza de forma creciente. Cada mes al pagar sus hipotecas y gastos personales disminuyen su deuda un poco más de la que la redujeron el mes anterior. Eso tiene sentido a nivel individual ¿pero a nivel colectivo?
A nivel colectivo debería de ser que las deudas crecen al crecer la inflación y la economía ya que aunque algunas se van pagando, otras nuevas se van creando. Esto significa que la deuda nominal debería de permanecer constante, o creciente en términos nominales. Nuevas generaciones van entrando en el mercado inmobiliario, la gente necesita nuevo coches que va financiando, etc.
En realidad la caída de las ventas de los inmuebles ha hecho que dejen de entrar personas en el mercado inmobiliario. Por otro lado la pero situación económica está haciendo más precavidos a las entidades financieras a la hora de conceder préstamos. Por ejemplo los créditos al consumo han disminuido un 3,8% respecto al año anterior, la mayor cifra desde que empezó la crisis en 2008. En cambio la deuda hipotecaria ha aumentado, un 0,2% hasta alcanzar los 676.811 millones de euros.
El efecto es que en el mes de abril, disminuyó un 1,7% con respecto al mes anterior. Eso no significa que debamos poco, la deuda total es de 878.680 millones de euros, de los cuales corresponden al inmobiliario 676.811 millones de euros. Esta partida es la que menos ha disminuido, un 0,3% respecto al año anterior.
También están las expectativas de cada uno y la situación laboral. No es lo mismo pedir un crédito para un coche de gama más alta de lo que estamos acostumbrados cuando pensamos que nuestro sueldo se incrementará un 10% el año que viene que cuando vemos que nuestro trabajo pende de un hilo. Por supuesto con la actual situación de alto desempleo, las entidades financieras tienen que ser más conservadoras a la hora de ofrecer financiación al consumo y para la estimación de gasto.
Este comportamiento de reducción de los recursos ajenos también se ve en las empresas, aunque en menor medida. Su deuda ha disminuido un 0,1%. Esto es peligroso porque puede significar una menor inversión ahora y por tanto menos empleo en el año que viene. Por ejemplo una empresa de transportes de carretera no compra camiones nuevos y eso significa que no necesita conductores.
Es lógico que con unas expectativas de un futuro peor, nos endeudemos menos, ya que tenemos peores perspectivas de ser capaces de devolverlo en el futuro y nuestros acreedores confían menos en nosotros para la hora de cumplir las obligaciones. Como se suele decir, se juntan el hambre y las ganas de comer para contraer la demanda y oferta del crédito.
Pero aunque la deuda privada está disminuyendo, eso no significa que tengamos menos que devolver, porque la administración pública española se está endeudando con la crisis. Aunque ha habido recortes, los gastos exceden los ingresos del sector público. Significa que tenemos que aunque individualmente estemos reduciendo la deuda vía amortización y no endeudándonos más, colectivamente gastamos más de lo que ingresamos y colectivamente lo tendremos que devolver pagando más impuestos en el futuro u obteniendo un menor nivel de servicios públicos.
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